EL autor se atreve a decir que la revolución rusa fue un golpe de estado temerario que recurrió al terror (no, no fue una revolución de los trabajadores contra el zar y la burguesía y llama a Lenin fanático, quimérico y quijote (no fue un gran revolucionario, estratega y político). Además acusa al leninismo de intransigente, porque no renuncia a sus principios (yo pensaba que eso era integridad política)
Luego continua afirmando que el PCE no admitia discrepancias internas (no, no es un partido comunista, es fascista), que estaba enormemente burocratizado (hay que dar un gran mérito al PCE, porque si según el autor eran 4 gatos, es complicado burocratizarlo), que todos los dirigentes válidos acabaron el el PSOE o en el fascismo (de nuevo hay que aplaudir al PCE por ser el único partido que hizo oposición al franquismo, y eso si tener dirigentes), acusa constantemente al partido de sectarismo y dogmatismo (el PCE entró en el gobierno, en la junta de defensa de Madrid y en cuantos organismos han sido creados sobre la base de la unidad de acción).
En algunos capítulos, además de la basura gratuita que lanza contra el PCE, realiza ataques personales. Dice que José Diaz era un tonto útil puesto por Moscu y los dirigentes españoles solo decidían cuando al PCUS no le interesaba decidir. Además ataca a la Pasionaria, a Bullejos y a Claudin, a estos últimos hasta que abandonan el partido (a partir de ahí los valora más)
En todo momento realiza una comparación PCE-PSOE, pero solo en aquellos aspectos de la política en los que los socialistas vencen. Por ejemplo, de la oposición al franquismo organizada en exclusiva por el PCE, no comenta nada.
Por tanto, podemos afirmar que se trata de un libro absolutamente prescindible, que no merece la pena leer. No podemos sacar nada positivo de él. Hay prácticamente una mentira por cada párrafo y un dato histórico incorrecto en cada página. Más allá de su lectura como panfleto humorístico, no tiene ningún interes.
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