La voz de Lug, Toti Martínez de Lezea.


Se trata de una novela histórica ambientada en la época de la dominación romana en la península ibérica. Concretamente de la conquista de la zona norte, habitada por Astures y Cántabros. Dicha zona equivaldría a buena parte de las actuales provincias de Asturias, León, Zamora, Palencia, Burgos y Cantabria.


El legado romano de la provincia de Lusitania recibe el encargo de conquistar y "romanizar" toda esa parte de la península, habitada por diversas tribus de origen celta. Se trata de tribus guerreras que se resisten con fuerza al invasor a pesar del gran poderío militar romano y de la brutalidad que ejercen sobre ellos.


Me ha gustado mucho el libro, porque una vez más Toti es capaz de crear personajes ficticios dentro de la historia real, e introducirlos en ella con mucha naturalidad. El libro nos acerca a la vida en la época, las costumbres tanto de astures como de romanos y el origen de muchas de las ciudades actuales. Por ejemplo Noega o Legio son las actuales Gijón y León respectivamente. 

Además muestra como la religión es un invento tan antiguo como los mismos seres humanos, puesto que ya los astures tenían sus dioses. Y como muchas de las fiestas de la religión católica son copiadas de otras religiones, puesto que los astures celebraban las navidades como otros muchos pueblos: el solsticio de invierno.

Decir también que el realismo que la escritora le imprime hace que en ocasiones sea un libro un poco violento y cruel, pero así debía ser la vida en esa época. Además, está escrito desde el punto de vista de los perdedores, lo que hace pensar quienes eran realmente los salvajes.
 
En resumen, que es un libro histórico, de aventuras, bastante entretenido y muy bien ambientado, en la línea de Toti Martínez de Lezea.

Algunas frases que me han gustado:
- "La voz de los cuernos retumbó por los valles,voló por encima de los montes, atravesó los desfiladeros, vadeó los ríos y llegó a todos los confines de la tierra de los astures"

- Si debemos desaparecer bajo nuestra apariencia actual, tomaremos otra y continuaremos viviendo. Hablaremos otras lenguas, mezclaremos nuestra sangre con otras e incluso, tal vez, adoremos a otros dioses, pero seguiremos vivos. Mientras uno solo de nosotros permanezca, también permanecerá la herencia de nuestros antepasados

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