Chavs es el libro con el que el escritor y activista social ingles Owen Jones se dio a conocer en 2011. En dicho libro, trata de analizar la situación de la clase obrera británica, y de como es demonizada por la derecha política, social y mediática, que después de haberla desposeído de todo lo que tenía (su trabajo), la acusa de no querer trabajar y vivir de las subvenciones.
Al principio del libro, Jones trata de hacer una caracterización de la actual clase obrera británica, y de la campaña en su contra que se hace desde los medios de comunicación. A partir de sucesos puntuales, demuestra como cualquier noticia que atañe a las clases más pudientes, es difundida ampliamente, y utilizada a su favor. El mismo suceso en alguien de clase obrera, es aprovechado para despedazar sin piedad a la clase trabajadora, aunque se trate de un suceso puntual que se produce en raras ocasiones.
Los medios de la derecha, llaman chavs (del romaní chavi, chico) de forma despectiva a la clase obrera, a la que definen como maleducada, poco trabajadora, sucia y problemática. Además, vierten sobre ella la culpa de su situación, dando a entender que todo el mundo puede ser clase media, que todo el mundo puede triunfar. Y que el que no lo hace es porque es un vago, porque no quiere, porque prefiere vivir de las subvenciones. Aquí el paralelismo con la ideología del Partido Popular y en especial con Esperanza Aguirre es inevitable.
Antes de Tatcher, Gran Bretaña gozaba de una potente industria siderúrgica, naval y textil que generaba trabajos con derechos, aunque no es menos cierto que muy duros. Tras su ciclón neoliberal, solo quedaron trabajos precarios en el sector servicios. Trabajos temporales, con salarios muy bajos y muy mal considerados socialmente. Que además, en muchos casos, apenas permiten vivir con dignidad.
En paralelo la administración Tatcherista comenzó a vender toda la vivienda pública a los inquilinos, tratando de convertir a las capas más pudientes de la clase obrera en clase media. O al menos, hacerles creer que lo eran. Las escasísimas casas de protección oficial que quedaron, hicieron a las capas más débiles luchar entre si por ellas, incluso enfrentándola con la clase obrera migrante. Ello condujo a un aumento del fascismo, y la aparición de partidos de dicha ideología como el BNP o el UKIP.
Por otro lado, provocó la desaparición del laborismo, tal y como era entendido en su fundación: el partido de la clase trabajadora, orgulloso de serlo. Tras 11 años perdiendo las elecciones, los lideres laboristas estaban desmoralizados. Cuando fueron capaces de ganar en 1997 con Tony Blair a la cabeza, continuaron con las medidas neoliberales, inventando el engendro de la "tercera vía". Dentro de lo que llamaron "nuevo laborismo", continuaron con las políticas privatizadoras y abundaron más en la idea de que "todos podemos ser clase media", cuya idea fuerza era que todo el mundo podía dejar de clase obrera, y vivir con mejores condiciones sociales. Pero lo que en realidad proponían era desahuciar a unos, para que otros se crearan la falsa expectativa de que podrían ser clase media. Y de paso, implantar en la sociedad la idea de lo negativo que es ser clase obrera, que hay que intentar salir de ella cuanto antes.
También hay un capítulo en el libro para abordar la oligarquía inglesa. Como sucede en el estado español y en muchos otros estados, muy pocas familias tienen todo el poder desde tiempos inmemoriales. Como ejemplo pone al actual primer ministro, David Cameron, hijo y nieto de millonarios. Solo un 7% de la población inglesa que estudia en colegios privados, acaba ocupando un 70% de los puestos más influyentes en la sociedad. Camerón pertenece a ese 7%, pero además se atreve a decir (como nuestra Espe Aguirre) que "la pobreza es culpa de quien la sufre, porque no es emprendedor". Cuando la evidencia demuestra que la pobreza es provocada por las políticas neoliberales que reducen la redistribución de la riqueza via reducción de impuestos para los ricos y recortes de los servicios públicos.
Y Jones finaliza el libro hablando de los objetivos para el futuro, de las tareas de la izquierda. Y bajo su punto de vista, pasan por una izquierda que sea capaz de defender de los problemas de la clase obrera, porque los conoce y los entiende. Como en el estado español, eso pasa por la creación de un bloque político y social cohesionado en torno a que se deben tomar medidas para ir a la raíz del problema y no para atenuar sus consecuencias, que es lo que han hecho los gobiernos neolaboristas y tories. Para ello, se hace necesario crear empleo estable y de calidad, y solo puede conseguirse apostando por la industria, las energías renovables y la construcción de vivienda social.
También considera importante señalar a los culpables de la situación, para evitar el fácil recurso de echar la culpa a los emigrantes, y transformar los sindicatos para adaptarlos a los nuevos tiempos y al nuevo tipo de empleo que se ha creado.
Además, en la segunda edición de la edición británica que es la que yo he leído, Jones responde a algunas de las criticas que se han hecho desde la publicación inicial del libro, y analiza los disturbios del verano 2011. Dichos disturbios, fueron utilizados por la derecha para criminalizar y tachar de vandalos a l@s miembros de la clase obrera en su cojunto. Y es por ello, que según su opinión, la situación se ha agravado. La clase obrera cada vez es más demonizada y más culpabilizada, cuando realmente es la víctima de políticas en su contra.
En conclusión, decir que es un libro que me ha gustado mucho y que es muy interesante. Creo que Jones es capaz de mezclar opiniones de diversas personas, y relacionarlas con las medidas que han tomado los gobiernos laboristas y tories, y que han provocado consecuencias en sus vidas. Hay opiniones de los poderosos, pero también de personas corrientes como profesor@s, trabajador@s de todos los sectores, parad@os o pensionistas.
El libro es una buena radiografía de la situación política y social en Gran Bretaña, y que puede extrapolarse con los correspondientes matices al resto de países de Europa. Impregnar de ideología a la clase trabajadora y su implicación en la política y el sindicalismo son la única vía de solución para la mayoría social.

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