Dejame entrar es el título de la novela de vampiros escrita por John Ajvide Lindqvist en 2004. Esta novela tuvo un cierto éxito y posteriormente fue traducida a diversos idiomas, como por ejemplo a español en el año 2008. Ademas posteriormente se realizó una película en Suecia y posteriormente un remake americano en 2010.
La historia cuenta la vida de un niño llamado Oskar y de Eli, que aparentemente es una niña pero oculta un importante secreto. Cuando se conocen, ambos se hacen amigos inseparables. En paralelo, suceden en el barrio una serie de crímenes en el barrio, que hacen sospechar a la policía la existencia de un asesino en serie.
La trama se desarrolla en Blackberg a principios de los 80, un suburbio de la ciudad de Estocolmo habitado por la clase trabajadora sueca. El libro aborda muchos los problemas de la sociedad sueca en esas decada (muchos de los cuales siguen siéndolo en el momento actual.) como el acoso escolar, el alcoholismo, las drogas, la pederastia. Todo ello mezclado con temas sobrenaturales, relacionados con los vampiros en concreto.
Con respecto a los aspectos positivos de la novela podemos decir que es bastante original y está bien escrita. Lindqvist crear un ambiente sordido y bizarro, que te transporta a lo que debió ser el suburbio de Blackberg durante los 80. Sin duda, no es la típica novela de vampiros del estilo de la saga Crepusculo, ni está dirigida al mismo público. El libro de acaba enganchando, te incita a leer más para ver el desenlace, que es un poco previsible a la par que violento. Es una novela de terror contemporáneo que hará felices a los aficionados al género, porque relata la ficción de una forma totalmente descarnada.
Por otro lado, el número de personajes que maneja en la trama es altamente elevado, y eso conlleva una dificultad en el desarrollo de la novela que el autor resuelve con solvencia.
Entre los puntos flacos de la novela destaca sobre todo la lentitud de la trama, el detalle con el que se describen situaciones y personajes, que hace que el ritmo de la misma no sea el suficiente para mantener la atención de los lectores más impacientes.
Por otro lado, para algunos de los personajes se dibuja un perfil que no lo hace totalmente creíble, y que hace que la novela pierda realismo. En concreto el personaje principal, Oskar tiene 12 años, pero por como se describe, sus aficiones y la forma que tiene de pensar, no resultan muy realista que tenga esa edad.
A la historia le cuesta arrancar y centrarse, durante una gran parte de los primeros capítulos apenas pasa nada. Además Lindqvist cambia constantemente de contexto, sin apenas situar la trama, sin dar al lector pistas para orientarse hasta que aparece un nombre, que ya permite situarse. Pero lo utiliza tantas veces que puede llegar a cansar.
En conclusión, una novela de terror original y bastante coherente, que combina escenas de amor con otras grotescas. Que gustará a los amantes del género, aunque les costará cogerle el ritmo, y tendrán que resistir la tentación de abandonarla en los primeros capítulos para lograr el objetivo de terminarla.
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