El escritor romántico escocés Walter Scott escribió la novela Ivanhoe en 1819. Scott, un gran especialista en el género histórico, llegó a tener una gran notoriedad en toda Europa. Podríamos decir que fue el primer escritor de su tiempo con proyección internacional, con lectores en Australia y Norteamérica, además de por supuesto en Europa. Sus novelas históricas aún se leen hoy, aunque no es tan conocido como en su época. A pesar de ello, sus novelas como Ivanhoe, Rob Roy o La dama del lago son clásicos de la literatura inglesa.
Ivanhoe está ambientada en la Inglaterra del siglo XII cuando las disputas entre los vencedores normandos, refinados y elegantes, y los sajones, rústicos y tradicionales, están en su punto álgido. Los sajones, oriundos de estas tierras, han sido derrotados por los normandos, que ocupan los puestos relevantes de la sociedad, relegándoles a mera comparsa de la sociedad. Mientras el rey legítimo Ricardo está guerreando en las cruzadas, su hermano Juan ostenta el poder, rodeado de caballeros normandos cuya lealtad compra con importantes concesiones.
Uno de los sajones de más alta nobleza, Cedrid apodado "el sajón" es de los pocos que mantiene la esperanza de que las cosas cambien y su pueblo recupere el esplendor del pasado. Además, es el padre de Wilfredo de Ivanhoe que marchó a las cruzadas con el rey Ricardo.
El rey vuelve a Inglaterra junto con sus caballeros, entre los que se encuentra Ivanhoe, y deberán luchar contra aquellos que en su ausencia han convertido el país en su coto privado, con el objetivo de poner fin a las afrentas a los sajones y tratar de conseguir una paz y una convivencia duradera. Para ello, contará con el apoyo de los sajones, muchos de los cuales se han echado al monte y actúan como bandidos en respuesta a la opresión a la que son sometidos. Entre ellos se encuentra Robin de Locksley más conocido como Robin Hood o el fraile hermano Tuck.
Desde el punto de vista histórico, y en función de las fuentes en las que se referencia Scott, comete algunos errores. Por ejemplo, las disputas entre normandos y sajones son de al menos un siglo antes al periodo en el que se sitúa la historia. La trama se desarrolla en el siglo XII y las batallas entre ambos bandos terminaron alrededor de 1072. Y no es la única inexactitud histórica lo que lleva a pensar que Scott sacrifica el rigor histórico en pos de una trama más interesante.
La novela nos permite conocer como era la vida en el siglo XII en Inglaterra, Scott hace una perfecta radiografía de como debía ser la sociedad: tremendamente machista, racista sobre todo contra los judíos, muy religiosa y tremendamente injusta. Los señores feudales oprimían terriblemente a campesinos y artesanos, condenándoles a la pobreza más absoluta y obligándoles a dedicarse a robar para poder vivir.
Cabe destacar también el machismo de una sociedad donde las mujeres quedan como mucho para "reinas de la belleza", para adornar los torneos de armas. Son madres y esposas, pero no tienen ninguna influencia en la vida política o social, son meras comparsas. Su opinión no importa, y en ningún caso son independientes, su vida depende siempre de la de un hombre, sea su padre, su hermano o su marido.
El libro tiene buen ritmo, mezclando escenas trepidantes de batallas y combates junto con otras más relajadas que incluyen descripciones de la campiña inglesa. Scott consigue en todo momento mantener el interés del lector o lectora, ofreciendo en ocasiones sorpresas, aunque muchas de ellas son quizá demasiado previsibles. De hecho es fácil imaginar como va a acabar la novela.
En definitiva, una novela de aventuras entretenida para pasar un rato agradable, muy recomendada para l@s fans de la novela histórica.
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