La tabla de Flandes, Arturo Pérez-Reverte.

Aunque Pérez-Reverte me repugna por las opiniones que vierte. Aunque no escriba mal del todo, no deja de ser un "cuñado". De vez en cuando me acerco a alguno de sus libros, porque los primeros que leí antes de conocerle me gustaron. Como personaje no me gusta absolutamente nada, me parece que es racista, xenófobo, machista y que trata a la gente, en especial a la juventud con una condescendencia totalmente innecesaria e injusta. Los artículos de opinión que escribe en los que sacude a diestra y siniestra, tratando de colocarse por encima del bien y del mal son abominables. Por no hablar de sus amistades con genocidas como el colombiano Alvaro Uribe.

La novela tiene como personaje principal a Julia, una restauradora de obras de arte que recibe el encargo de restaurar un lienzo del holandés Van Huys por parte de una galerista, Menchu Roch. El cuadro pertenece a Manuel Belmonte, cuyo objetivo es venderlo en una subasta, dadas las necesidades económicas de su familia. 
Julia comienza a investigar el cuadro con la ayuda de un anticuario y un catedrático, y va descubriendo que la clave puede estar en la partida de ajedrez del mismo, para lo que contacta con Muñoz, un jugador experto. 
A partir de ahí, la historia se va complicando con alguna muerte que podría ser asesinato, y acontecimientos que hacen pensar a Julia que se ha metido en un buen lío.


Hay que reconocerle a Pérez-Reverte varias cosas. La primera es la facilidad que tiene su prosa para enganchar al lector/a. Va dando pequeñas pinceladas de intriga, que te hacen seguir leyendo con avidez, te despiertan la necesidad de saber más. Maneja muy bien el lenguaje, lo que hace que sea muy sencillo seguir la historia.
La segunda es su virtud para dibujar personajes con personalidad, perfectamente definidos: la inteligente y atractiva restauradora de arte Julia, el gris y reservado ajedrecista Muñoz, el culto y maduro homosexual César.... Reverte es capaz de en pocos capítulos definir perfectamente a los personajes y darles un toque de realidad que los hace bastante creíbles. Aunque por otro lado, todos sus personajes son tan excelentes, perfectos y cultos que están por encima de la mundanal chusma, lo que sin duda es la impronta de superioridad moral y cultural con la que Reverte se identifica y plasma en la novela. Y que tan poco me gusta.
La trama desde luego es interesante, reúne la novela policíaca con la de misterio, el arte con el ajedrez. Aunque son temas muy específicos, Reverte no entra en ellos en tanta profundidad como para que resulte aburrido. Será más interesante si te gusta el ajedrez y el arte, pero no tener conocimientos de ello, no te deja fuera de seguir el argumento de la novela.
En general la novela tiene ritmo, pero es verdad que algunos trozos de algunos capítulos son demasiado descriptivos y la historia no avanza. En concreto la parte donde se detalla como Julia restaura el cuadro, se hace larga.
Como conclusión podemos decir que es un libro entretenido, fácil de leer y que engancha según se van produciendo los acontecimientos. Gustará mucho a l@s aficionad@s al ajedrez y al arte, aunque tampoco son conocimientos imprescindibles para disfrutar de la historia. A pesar de que Pérez-Reverte te pueda resultar tan desagradable como a mi, el libro no tiene la culpa :-)



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