El género de novela negra, policiaca, mafia, es un género (o géneros) que siempre me ha atraído. Desde que leí "El Padrino", le cogí el gusto a dicho género y desde entonces, me gusta acercarme de vez en cuando y elegir alguna novela. La última que he leido es Ghostman, de Rober Hobbs. Hobbs es un escritor americano que comenzó muy pronto a escribir (con solo 20 años ya publicó en el New York Times) y que debuta como novelista con Ghostman.
La trama se centra en el robo de un casino en Atlantic City que no sale como Marcus Hayes, el organizador del mismo, esperaba. Y entonces tiene que contactar con Jack Delton, un ghostman, para que lo resuelva y recupere el dinero del atraco. Un ghostman es nadie y a la vez es cualquier persona, un hombre que es capaz de cambiar su aspecto y su voz para ser otro, y que es especialista en solucionar problemas de este tipo. El tiempo corre en su contra, puesto que el dinero robado lleva una carga explosiva que se detonará 36 horas después del atraco, por lo que Jack debe darse prisa.
Hobbs afronta la novela enlazando dos historias. La primera es la que sucede en el presente, el intento de recuperar el botín del casino. La segunda, en la que Jack cuenta una experiencia previa, de un atraco a un banco en Kuala Lumpur con su mentora que no salió bien, y por la que ahora ha tenido que aceptar el encargo de Marcus Hayes.
Como partes más positivas de la novela, hay que destacar que Hobss hilvana la trama en capítulos cortos, saltando de una historia a la otra en unas ocasiones y enlazando la misma capítulo tras capítulo. Eso hace que la trama tenga ritmo y que enganche al lector. La narrativa es ágil, clara y fácil de leer, lo que hace el libro muy entretenido.
También valoro como muy positiva la descripción de la tecnología utilizada para el crimen, como los protagonistas se manejan con documentación falsa, tarjetas de teléfono que utilizan una sola vez,... ello le da un toque de veracidad, y demuestra que el autor se ha documentado a conciencia para escribir la novela.
Como aspectos menos positivos, destacaría que el personaje es demasiado bueno para ser creíble. Cada vez que se encuentra en una situación comprometida, consigue salir airoso de una forma demasiado sencilla, cuesta creer que exista alguien así. Demasiada tendencia a la solución fácil. Por no hablar de un asesino que traduce textos del latín y el griego, algo también difícil de creer.
También incidir en la cantidad de cabos sueltos que se deja la trama por el camino. Abre muchas ventanas que el desenlace del libro deja sin cerrar, lo cual puede causar cierta extrañeza en el lector/a que esperará resolverlas y se dará cuenta que ha llegado al final del libro.
En conclusión, un libro sobre el hampa que aporta algunas novedades al género. Entretenido, sencillo de leer y recomendable.
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