Durante el año 2011 el diario Público, tristemente desaparecido en su edición de papel, ofreció a los lectores una colección de novela negra con los mejores autores. Como era lector de dicho diario, compré algunos de los libros de la colección, entre ellos este, que Público lo proporcionaba en dos volúmenes.
Los puentes de Londres es una novela negra, escrita por el norteamericano James Patterson y publicada en 2004. Patterson es uno de los escritores más prolíficos que existen en ficción, teniendo el récord mundial con 56 novelas publicadas. En Estados Unidos es toda una institución, llegando a tener 19 libros seguidos número uno en las listas de ventas y siempre hay un libro suyo entre los 17 más vendidos en dicho país. Algunos otros escritores como Sthepen King le han criticado negativamente, incluso se le acusa de tener colaboradores escribiendo sus libros.
La novela gira en torno a Alex Cross, un detective-psicólogo que se enfrenta a un terrorista internacional que se hace llamar "el Lobo". Alex tiene una vida familiar con hijos con distintas mujeres en las dos costas de Estados Unidos, lo que le hace volar habitualmente. Además, es un hombre con éxito entre las mujeres. Lo que no parece es que sea un buen detective, aunque Patterson intenta hacer que lo parezca. Lo cierto es que se dedica a perseguir al terrorista por el mundo, pero sin realizar un análisis que le permita conocer su identidad.
Por su parte el Lobo, es un terrorista despiadado, sádico, experto en el manejo de armas, y con un sistema de protección tan fiable, que resulta muy poco creíble. A lo largo de la novela escapa constantemente, cambia de país, de ciudad, se relaciona con gente, pero nunca la policía de ningún país (aunque hay cientos de personas persiguiéndole) consiguen capturarlo. Nunca comete un fallo, lo cual lo deshumaniza.
La trama no sigue una estructura narrativa lineal, son frecuentes los saltos atrás en la historia, que en todo momento gira en torno a la amenaza terrorista que tiene al mundo entero en jaque. La historia tiene ritmo y ciertas dosis de emoción e incertidumbre, que hacen su lectura amena. Pero es demasiado previsible, entretiene, pero no hace pensar. La lectura es fácil, no se adorna con grandes florituras, lo importante está en la trama.
En definitiva, un libro sin grandes pretensiones, de lectura fácil, entretenido, pero que no aporta mucho más que pasar el rato.
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