Olvidado rey Gudú, Ana María Matute.


Olvidado rey Gudú es una novela publicada por la escritora Ana María Matute en el año 1996. Matute, fallecida en 2014, fue una de las grandes novelistas de la posguerra española y una de las pocas mujeres que han recibido el premio Cervantes. Además, ocupó durante años el sillón de la K en la Real Academia de la Lengua Española. Definió "Olvidado rey Gudú" como su libro favorito.

El libro relata la historia del reino de Olar, de los intentos de expansión de los diferentes reyes que se van sucediendo en el poder, hasta que llega a Gudú, cuya historia ocupa la mayor parte de la trama. Gudú se apoya siempre en su madre, la reina Ardid,la verdadera protagonista del libro. La reina a su tiene como consejeros al Trasgo del Sur y al Hechicero.
Gudú, como sus predecesores (su padre Volodioso y su abuelo Sikrosio) está obsesionado por la grandeza de su reino y se pasa la vida luchando de un rincón a otro, siempre teniendo un enemigo y siempre teniendo batallas pendientes.

Lo primero que sorprende del libro es la gran cantidad de personajes del libro, todos ellos con su personalidad definida con bastante detalle, con una gran cantidad de matices. Matute define sus grandezas, pero lo que es más importante, sus miserias. Todos los personajes están plagados de defectos, muy lejos de ser perfectos. Algunos de ellos son incluso grotescos. Y eso no deja de ser bastante original, teniendo en cuenta la gran cantidad de novelas que se escriben con personajes casi perfectos, con algún pequeño defecto que casi acaba por ser virtud. En Olvidado rey Gudú se les llega a coger cariño a muchos de ellos, en parte también por la longitud de la novela.
También es muy interesante como Matute refleja la evolución de los personajes a lo largo de la novela, muchos de ellos van cambiando y al final del libro, no son los mismos que al principio. Ello favorece la credibilidad y realidad de la historia, mostrándola como algo vivo

También sorprende gratamente como combina época medieval, los libros de caballerías, los cuentos de hadas y lo fantástico. Matute consigue combinar todos estos factores en el libro de una forma que resulta muy creíble y construye una historia realmente contundente. La época medieval y las novelas de caballerías las introduce con la forma de vida de los personajes, los castillos, los combates y las continuas peleas por la posesión de la tierra. Los cuentos de hadas con personajes como Tontina (inspirada en Peter Pan y el país de nunca jamás) a la que introduce en pasajes del paso del tiempo, la imaginación o la inocencia, y que pasa su vida jugando. Lo fantástico lo representa el personaje de Ondina, una ninfa acuática que tiene la capacidad de mostrarse a los humanos con diferentes apariencias, y también el Hechicero.

El libro está plagado de sentimientos humanos, como la venganza, el resentimiento, la ambición y el dolor. Muchos de los personajes se mueven por esos sentimientos, y hacen girar toda su vida en torno a esos sentimientos. El libro muestra diferentes opciones para satisfacer dichos sentimientos, o para superarlos.

En cuanto a la parte negativa, es un libro falto de ritmo y que en ocasiones deja al lector un tanto perdido en la trama, no se sabe por donde sigue, y sobre todo, no se ve la ligazón entre lo anterior y lo futuro. Algunos capítulos se hacen eternos y habla de personajes que parecen añadidos con calzador a la trama, porque no explica la relación que guardan con la historia. Además, al ser tan largo, hace que estés deseando acabarlo para quitarlo de enmedio, frente a otros libros que te enganchan y sientes una tremenda desazón cuando se te acaban. Por ello, me veo obligado a decir que no es un libro que recomiendo, creo que hay otros del género mucho más interesantes y fáciles de leer que este ladrillo.

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