Poco que contar que no se haya dicho ya sobre Stephen King, uno de los amos del suspense y la novela de terror. Su extensa bibliografía incluye grande éxitos de ventas, muchos de los cuales han sido posteriormente llevados al cine o a la televisión, como Misery, El misterio de Saelm's Lot, El pasillo de la muerte o el Resplandor. King es conocido sobre todo por sus detalles y porque realiza continuamente referencias internas, con personajes secundarios, lugares ficticios o pasajes de otros libros. Muchos de sus libros están ligado a su entorno, la sociedad estadounidense en la que ha vivido toda su vida. Su narración es poco ortodoxa, como si lo hiciera para amigos y conocidos.
Escrita en 1982 y ambientada en 2025, narra la historia de Ben Richards que participa en una escalofriante serie de televisión. En ella, Ben debe escapar de la persecución de "cazadores" cuyo objetivo es acabar con su vida. La participación como fugitivos es utilizada por personas que no tienen otra opción, como intento de conseguir dinero para atender sus necesidades vitales y las de su familia. Y todo ello, para el entretenimiento de la sociedad por medio de lo que denominan "librevisión" que no es más que una televisión que emite constantemente realities.
El futuro que King detalla en la novela es un futuro realmente deprimente. Ciudades contaminadas, barrios bajos donde la delincuencia es parte del día a día, personas con trabajos que no les permiten vivir con dignidad... y en contraposición, los barrios altos donde la gente vive en la opulencia. Hace hincapié también en los problemas medioambientales de un mundo contaminado donde los pobres ni se pueden permitir filtros nasales para no morir envenenados.
El fugitivo es probablemente una de las novelas más sociales de King. Por medio de el programa "el fugitivo" en concreto y de toda la librevisión en general, realiza una aguda crítica de la sociedad. Una sociedad enferma que se entretiene con la televisión, que actúa de circo para inhibir su capacidad crítica y de protesta. La utilización de los medios de comunicación para someter a la gente que va quedando fuera del sistema.
El personaje principal, Ben Richars, es un personaje rebelde, en cierto modo inteligente y sobre todo desesperado. Sin duda, uno de los grandes méritos, King es capaz de hacer sentir al lector la ansiedad de ser perseguido por gente que quiere acabar con tu vida, y la de no tener otra opción de salvar la vida de su hija, consiguiendo dinero para poder comprar las medicinas que necesita.
El estilo del libro es característico de King. Con un lenguaje claro y sencillo, sin adornos y directo, consigue enganchar al lector en una trepidante historia. Quizá el único recurso de artificio que utiliza es el de narrarlo en 100 capítulos cortos en forma de marcha atrás, con un final apoteósico.
Por tanto un libro entretenido, con una acción trepidante, a veces agónico, y que sin grandes pretensiones es capaz de mantener la atención del lector. No está entre los mejores 3 libros de King bajo mi punto de vista, pero si recomiendo su lectura.

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