Aunque sigo reiterando que no soy muy de best-sellers, tras acabar la primera parte de la trilogía, decidí empezar la segunda a la vez que leía otro libro mucho más interesante y del que escribiré en breve la crítica, Los Asesinos del emperador de Santiago Posteguillo.
En este caso, Follet relata todo el periodo previo a la Segunda Guerra Mundial hasta el principio de la Guerra Fria, por lo que se detiene en prácticamente todos los acontecimientos de la época: el nazismo, la guerra del pueblo español contra el franquismo, el incendio del Reichstag, las batallas de la II Guerra Mundial o la creación de la bomba atómica. Para ello, utiliza las mismas familias que en la primera parte: los Dewar, los Peshkov, los Fitzherbert, los Lewis-Williams, los Von Ulrrich,....
Por medio de estos personajes y sus vivencias personales, va contando la historia del mundo entre las décadas de los 30 y los 50 del pasado siglo XX, todo ello desde el punto de vista del escritor, que es un anticomunista furibundo, yo diría que enfermizo.
En el primer libro de la trilogía, ya se muestra como una persona que odia a los comunistas, pero en esta entrega, en una mezcla de lugares comunes y cuñadísimo, se supera. En varios de los capítulos, equipara de forma totalmente torticera a nazis y comunistas, tal y como hace los actuales "cuñados" del partido Ciudadanos por ejemplo. Lo hace con el personaje de Eric Von Ulrich, al que primero sitúa con los nazis y después con los comunistas, dejando claro que es una persona sin criterio y que como ambos son lo mismo, puede ser igual de unos que de otros. En este caso se trata de una revisión totalmente subjetiva de la historia, y poco ajustada de la realidad. Es una evidencia que los rusos y los comunistas en general han combatido a los nazis en primer fila a lo largo de toda la historia, y podemos comprobarlo viendo a quienes era a los primeros que mandaron los nazis a los campos de concentración como a Dachau, a las y los comunistas. Por tanto en este aspecto creo que la novela está utilizada como arma ideológica para defender la socialdemocracia como única alternativa viable de izquierdas, pero creo que la tozuda realidad de lo que ha sido la socialdemocracia en España, Francia, Italia e incluso Alemania, demuestra que ni es de izquierdas, ni es alternativa.
Y poco más que decir del libro que no se haya dicho sobre la primera entrega. El planteamiento es el mismo, los personajes son los mismos con más edad, los escenarios son más o menos los mismos, y el estilo de Follet es el mismo. Por tanto, podemos decir que no aporta nada nuevo, y que simplemente es un libro donde se reflejan los prejuicios de Follet, y que cumple su objetivo de dar una versión adulterada de la realidad. Adecuado para quien quiera pasar un rato entretenido sin más pretensiones. Para un lector o lectora exigente, no recomiendo ni acercarse a él.
Desde el punto de vista histórico, aunque es cierto que Follet se documenta, tampoco es una gran aportación, puesto que no entra al detalle de prácticamente ninguno de los acontecimientos. Por ejemplo, se echa en falta algún capítulo sobre la liberación de París o sobre la batalla del Ebro en España.
Desde el punto de vista histórico, aunque es cierto que Follet se documenta, tampoco es una gran aportación, puesto que no entra al detalle de prácticamente ninguno de los acontecimientos. Por ejemplo, se echa en falta algún capítulo sobre la liberación de París o sobre la batalla del Ebro en España.
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