Legado en los huesos, Dolores Redondo

Tras terminar "El guardian invisible" te ves en la tesitura de continuar con la trilogía, dada la gran cantidad de flecos sueltos que Redondo deja en dicho libro. Apetece volver a sentirte como si estuvieras en los bosques navarros.
 
Además, consigue una gran implicación del lector o lectora con los personajes, por lo que te hace sentir la necesidad de saber más sobre ell@s, de ver que pasa con sus vidas. Así que, nada más acabar la primera parte, me lancé a leer la segunda: "Legado en los huesos".
 
La segunda entrega comienza con el juicio contra el asesino de una de las jóvenes de la primera novela, Johana Marquez. El acusado se suicida en los baños del juzgado y deja escrita una nota para Amaia, por lo que la policía judicial la reclama. Con ello comienza la trama de esa segunda novela, en la que de nuevo Redondo mezclará la vida de los personajes con la trama policiaca, la mitología y la tradición vasco-navarra. También se produce una profanación en una iglesia del valle de Baztan, en la que aparecen los huesos de un brazo, y que podrían tener también relación con los crímenes anteriores.

De nuevo la autora consigue escribir un libro que te empuja constantemente a seguir leyendo, a saber como se va desarrollando la historia. De nuevo también, es capaz de trasladarte a los paisajes del valle de Baztan, y a sentir lo que sienten los personajes. Aunque bajo mi opinión, en esta segunda novela el ritmo es mucho más lento, la historia avanza más despacio. En la parte final del libro se recupera el ritmo, pero hay casi dos tercios de la novela donde no es tan ágil con la anterior entrega, y la comparación es inevitable.

Si en el libro anterior ya resultaba poco creíble una serie de asesinatos en una zona tan pequeña y tranquila, en este nuevo sucede lo mismo. La media de asesinatos que narran los libros sería parecida a la que podría haber en una ciudad como Nueva York, con varios millones de habitantes.

Por otro lado, el libro está lleno de diálogos descriptivos y con algunos capítulos que aparecen como de relleno, ya que no aportan a la trama. Como todos sabemos como funcionan las editoriales, es probable que Dolores Redondo recibiera presiones para terminar su novela, y pudiera realizar las necesarias (y tediosas) revisiones. Y por ello, da esa sensación, de que el libro se alarga por llenar páginas, pero sin mucho que aportar a la historia.

Y lo que menos me ha gustado es el desenlace final. En el primer libro, se puede sospechar quien es el asesino, puesto es un personaje que tienes delante de tus narices. Pero en este libro se esconde al personaje prácticamente hasta el final, por lo que cuando aparece, no te lo imaginas. Pero esto bajo mi punto de vista no tiene ningún mérito. Sacar al final un personaje y decir: "este es el asesino" no tiene ningún mérito. El mérito de las grandes y los grandes de la novela policiaca es precisamente ese, poner al asesino constantemente en la historia, pero que sea una sorpresa al final. En este libro, efectivamente es una sorpresa, pero porque no es un personaje que aparezca, con lo que imposible sospechar de él.

Aun así, y con estas críticas que hago, es un libro entretenido, con ritmo y que engancha. Que cuenta una historia ya no tan original porque los ingredientes son los mismos que los de la primera entrega, pero que involucra y que no cuesta leer. Seguramente no será de los mejores libros de novela policiaca que se han escrito, pero no está mal.


 
 
 

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